Aquellos que estamos, de una u otra forma, ligados a la educación sembramos inquietudes en nuestros alumnos con las que, en el fondo, les estamos haciendo que se planteen preguntas del tipo: ¿Qué deseas para tu futuro? ¿Cómo quieres que sea tu vida? ¿Cuáles son tus aspiraciones? ¿Cómo vas a llegar hasta allí? ¿Qué posibilidades tienes de alcanzar tus sueños?...
El vídeo que os presento nos da algunos consejos para soñar y hacer soñar, marcarnos objetivos y trabajar para poder alcanzar nuestros sueños, ampliando sucesivamente nuestra zona de confort.
Tu zona de confort la comprenden muchos factores. Entre ellos destacan tus hábitos, tus rutinas, tus conocimientos, tus habilidades, tus actitudes y tus comportamientos. Es todo aquello conocido para ti y a lo que estás acostumbrado.
La zona de confort es ese lugar mental en el que estamos a gusto con todo, y no pensamos en cambiar nada de nuestras vidas. ´Por otra parte, según vamos adquiriendo nuevos conocimientos y viviendo nuevas experiencias, las interiorizamos y ampliamos nuestra zona de confort.
Pero estar a gusto con todo, no necesariamente es bueno, pues nos impide soñar y fijarnos metas cada vez más altas.
En el vídeo que os presento a continuación, Robinson nos plantea tres elementos de análisis de la educación actual.
Comienza hablando del gran atraso de la estructura educativa, basado en la idea de un sistema diseñado hace siglos para adaptar a los educandos al sistema económico reinante, hallando la primera falla en que nunca se puede conocer como se encontrara la Economía la semana siguiente, como bien ejemplifica Robinson con el ejemplo de la reciente Crisis Económica que todavía vivimos.
Esto lo podemos observar en que los sistemas básicos de educación de la mayoría de los países casi no se han inmutado desde la “Revolución Industrial”, donde recordamos que se produjo el surgimiento del reinante “Capitalismo”. Se prepara a los jóvenes para el trabajo, utilizando casi idénticos basamentos que la organización de las fábricas victorianas: Sectores de trabajo bien delimitados, divisiones específicas de las materias y alumnos, toques de timbre para diferenciar los cambios de etapa,...
En segundo lugar Ken Robinson nos muestra como dividimos a los chicos en cada aula basándonos solamente en sus edades, sin fijarnos en sus individualidades. El Profesor británico nos expone como el concepto más valorado por los “pensadores” de la pedagogía moderna, la creatividad, se va perdiendo cuantomás nos insertamos en el sistema educativo.
Y, por último lugar, el “drama” de lo que llamamos déficit de atención, hiperactividad o TDAH. Algunos de los maestros, padres y psiquiatras no hacen más que ante cualquier alumno que tenga alguna dificultad para captar el concepto que decir que sufre del famoso TDAH. Aquí llevamos a los jóvenes a otro abismo aún más peligroso, drogas farmacológicas peligrosas y costosos tratamientos que solo favorecen a una industria farmacéutica. Sir Robinson. noa muestra como nuestros jóvenes están sumidos en un mundo donde la información esta corriendo todo el tiempo y en todo momento. Las cosas que les “interesan” se presentan en los videojuegos, películas, internet,... mientras, lo único que queremos es que se centran es cosas que les presentamos ¿Cómo esperamos que no se aburran? Hay que cambiar los formatos en que presentamos la educación, adaptarla al mundo virtual-multimedia en que vivimos.
Hay que cambiar los paradigmas.
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