miércoles, 19 de diciembre de 2012

La escuela mata la creatividad

Ken Robinson tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, en la escuela y en el hogar. Así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.
No es el único que lo cree. Cada día son más las voces que advierten que el sistema educativo, la escuela, mata la creatividad.  “Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles”.  “En la escuela se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas”.
En ello ahonda Fernando Alberca:“Si un maestro pide a un niño que dibuje un paisaje y el crío es muy original y pinta todo de negro, el profesor le rectifica; el profesor no está preparado para ser sorprendido y, habitualmente, no le gusta ser sorprendido; el profesor quiere que las respuestas en los ejercicios y en los exámenes se ajusten a lo que dice el libro o él ha explicado, y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque utilizan poco la imaginación, no se les deja ser creativos, y así pasa que, cuando salen de primaria, y aún más de secundaria, son menos creativos que cuando llegaron a la escuela”.
El éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente".
Las reiteradas intervenciones públicas de Sir Ken Robinson aseguran que “el sistema educativo imperante trata a los estudiantes como objetos de una cadena de montaje, chafa la creatividad y estigmatiza el error”, ponen de manifiesto que no se trata de un problema específico de la escuela o de los profesores españoles.
En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser".
Dicen los expertos que tampoco debe extrañar la reacción de nuestros alumnos de 15 o 16 años, cuando llevan desde los tres percibiendo que en el colegio es mejor no dar opiniones propias o diferenciadas si no se quiere correr el riesgo de oír que son “descabelladas” o de que le pongan a uno en ridículo, y enfrentándose a exámenes donde lo que se revisa es qué errores han cometido en lugar de si han creado o inventado algo, o elaborando trabajos donde el profesor no sólo dicta el tema sino el guión que seguir, la extensión que ha de tener, la forma de presentarlo y, a veces, hasta las fuentes donde obtener la información.
El vídeo que os presento,además de ser divertido, profundiza en este tema y nos hace reflexionar, una vez más, sobre esa compleja tares de preparar a nuestros alumnos para vivir un mundo futuro difícilmente imaginable.



viernes, 14 de diciembre de 2012

¿ Qué enseñar a nuestros alumnos?

Todos los que nos dedicamos a la enseñanza pretendermos convencernos y convencer a nuestros alumnos y sus familias de que nuestra tarea es prepararles para "el futuro".
Esta noble y digna actividad se ve un poco ensombrecida cuando nos paramos a pensar en cómo será ese futuro y cuáles son los sólidos cimientos que han de tener para desenvolverse en él.
David Perkins, Profesor de Hardward,  Doctor en Matemáticas, especialista en inteligencia artificial y el desarollo del aprendizaje, entre otros temas, intenta profundizar en este dilema: "Qué vale la pena enseñar y aprender".

sábado, 8 de diciembre de 2012

Técnica o metodología

Mucho se habla del uso de las nuevas tecnologías en educación, pero ¿De qué nos sirve toda la técnica del mundo si no sabemos cómo usarla?
Es evidente que todo tiene un cómo, un cuándo, un dónde y un porqué. La planificación didáctica es clave y la innovación pedagógica ha de ir por delante, sabiéndose aprovechar de los avances tecnológicos.
Por muy bueno que sea un "utensilio", si no sabemos usarlo correctamente, puede llegar a ser, incluso, hasta contraproducente.
Primero hemos de tener muy claro los objetivos que pretendemos conseguir, después hemos de investigar la forma más eficaz de alcanzar estos objetivos, no perdiendo de vista la tipología de los alumnos que tenemos delante y, por último, veremos qué tipo de instrumentos, de los muchos que nos ofrece el mercado, nos pueden ayudar a llevar a cabo nuestra tarea.