lunes, 25 de febrero de 2013

¿Diferencias de género?

¿Los hombres y las mujeres pensamos y actuamos de manera distinta?
Muchos sosteníamos que esas diferencias se debían a la educación recibida, a que las hormonas hacían de las suyas o las presiones del medio ambiente. No obstante hay nuevas investigaciones que sugieren que los cerebros de los hombres y los de las mujeres tienen estructuras genéticas distintas y por lo tanto numerosas diferencias anatómicas.
Por ejemplo, diferencias en las redes de los circuitos cerebrales y en las sustancias químicas encargadas de transmitir mensajes entre las neuronas. "Todo esto conduce a la conclusión de que no hay un tipo de cerebro humano, sino dos" afirma Hannah Hoag, autora del informe.
Durante mucho tiempo los científicos han tratado de entender cómo difieren los cerebros del hombre y de la mujer. Hay áreas como la corteza límbica, que controla la respuesta emocional, que es más grande en el cerebro de las mujeres.
Pero hasta ahora no se ha logrado una conclusión que explique, por ejemplo, por qué las mujeres son propensas a sufrir distintos trastornos mentales que los hombres, o la razón por la cual algunos fármacos funcionan bien en los hombres pero no tienen casi efecto en las mujeres.
Lo que saben hasta ahora los neurocientíficos es que las diferencias que existen entre los cerebros de hombres y mujeres se deben al hipotálamo.
El hipotálamo está involucrado en el control de la ingestión de alimentos y el deseo sexual, entre otras cosas.
Pero aparte del hipotálamo, se creía que el resto del cerebro era el mismo, fuera de hombre o mujer.
Un estudio reciente en la Escuela de Medicina de Harvard encontró que partes del lóbulo frontal, donde se regulan las funciones de toma de decisiones y resolución de problemas, era proporcionalmente más grande en las mujeres.
También se encontraron diferencias en la corteza límbica, que regula las emociones, y que era más grande en el cerebro de las mujeres.
Entre las regiones que se cree son más grandes en el cerebro de los hombres está la corteza parietal, que procesa las señales de los órganos sensoriales y está involucrada en la percepción del espacio. Y también la amígdala, que controla las emociones y la conducta social y sexual.
Un estudio, llevado a cabo por Anne Murphy de la Universidad de Georgia, está intentando descubrir por qué el dolor crónico afecta más a las mujeres que a los hombres. La investigadora está centrando su estudio en un circuito de supresión de dolor que unen a dos áreas del cerebro: la sustancia gris periacueductual y la médula rostral ventral, con la médula espinal.
También se observa como los niños son más propensos que las niñas a sufrir autismo, dislexia, trastorno por déficit de atención y esquizofrenia.
En fin, diferencias que enriquecen nuestra vida en común y que, por supuesto, no pueden justificar de ninguna de las maneras ningún tipo de discriminación.
Os dejo con nuestro amigo Punset.


domingo, 10 de febrero de 2013

Dar respuesta a la diversidad en el aula: Inteligencias múltiples


La teoría de las inteligencias múltiples puede describirse como una filosofía de la educación, una actitud hacia el aprendizaje, un modelo educacional en el espíritu de las ideas de John Dewey sobre la educación progresiva. No es un programa de técnicas y estrategias fijas. De este modo, ofrece a los educadores una oportunidad muy amplia para adaptar de  manera creativa sus principios fundamentales a cualquier contexto.
La esencia de la teoría es respetar las muchas diferencias que hay entre los individuos; las variaciones múltiples de las maneras como aparecen; los distintos modos por los cuales podemos evaluarlos, y el número casi infinito de modos en que estos pueden dejar una marca en el mundo”. (Gardner, prólogo de Las inteligencias múltiples en el aula de Armstrong.)
La orientación crítica de Gardner hacia el concepto tradicional de inteligencia, está centrada en los siguientes puntos:
·         La inteligencia ha sido tradicionalmente concebida como algo uniforme y reductivo, como un constructo unitario o un factor general.
·         La concepción dominante ha sido que la inteligencia puede ser medida en forma pura, con la ayuda de instrumentos estándar.
·         Su estudio se ha realizado en forma descontextualizada y abstracta, con independencia de los desafíos y oportunidades concretas, y de factores situacionales y culturales.
·         Se ha entendido como una propiedad estrictamente individual, alojada sólo en la persona, y no en el entorno, en las interacciones con otras personas, en los artefactos o en la acumulación de conocimientos.
Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia como una capacidad unitaria o como abarcativa de varias capacidades. Sin embargo, en oposición a esos enfoques de perfil más bien reduccionista, Gardner propone un enfoque deinteligencias múltiples. Se trata de un planteamiento sugerente, y acaso también provocativo, que permite problematizar sobre el fenómeno de la inteligencia más allá del universo de lo cognitivo.
Para este autor una inteligencia es la "capacidad de resolver problemas o de crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales". Lo sustantivo de su teoría consiste en reconocer la existencia de ocho inteligencias diferentes e independientes, que pueden interactuar y potenciarse recíprocamente. La existencia de una de ellas, sin embargo, no es predictiva de la existencia de alguna de las otras.
Al definir la inteligencia como una capacidad Gardner la convierte en una destreza que se puede desarrollar. Gardner no niega el componente genético.
Todos nacemos con unas potencialidades marcadas por la genética. Pero esas potencialidades se van a desarrollar de una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias, la educación recibida, etc.
Ningún deportista de elite llega a la cima sin entrenar, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente inteligente.
Howard Gardner añade que igual que hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencia. Hasta la fecha Howard Gardner y su equipo de la universidad de Harvard han identificado ocho tipos distintos, Os muestro un breve resumen de ellas en este vídeo.

lunes, 4 de febrero de 2013

Educar la frustración

Los docentes, en el empeño de mantener alumnos motivados y felices, podemos cometer el error de crear "pequeños monstruos" que no sean capaces de tolerar errores, equivocaciones o fracasos.
La frustración es el sentimiento que surge cuando no logramos nuestros deseos y, de acuerdo a la intensidad de la frustración y a nuestras propias características personales, reaccionamos con molestia, ansiedad, depresión, angustia, enojo, etc.
Sin embargo, la base del problema no está en el dolor y la frustración que vivimos, sino en nuestra actitud ante ellos: actuamos como si el malestar y el sufrimiento pudieran acabar con nosotros. Por tanto, tolerar la frustración significa poder enfrentar los problemas y limitaciones que tenemos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que nos puedan causar.
La baja tolerancia a la frustración implica una sensibilidad excesiva hacia todo lo desagradable, que funciona como una lente de aumento, magnificando el lado malo de cada situación.
La frustración es parte de la vida. No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a superarla.
Cuando un niño es muy pequeño, cree que el mundo gira alrededor de él. Piensa que se merece todo lo que quiere, en el momento en que lo quiere. No sabe esperar, porque no tiene el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás.
Considera sus deseos como si fueran necesidades y esta confusión es consecuencia de la actitud de los padres ante las necesidades básicas de sus hijos: el llanto del bebé ha sido muy útil para reclamar la atención de los padres para que le atendieran en ese momento.
La confusión de los niños llega cuando éstos crecen y empiezan a ser autónomos y “necesitan” otro tipo de cosas además de atención, comida, aseo, sueño y que le calmen la ansiedad. Necesita/desea que estén con él todo el tiempo, necesita/desea que le den algo que ha visto y le ha gustado…. Y ahí es cuando lo padres deben empezar a establecer la diferencia. No todo lo que pide el niño ha de ser satisfecho inmediatamente ni todo lo que se le antoja se le debe proporcionar al instante.
Por eso, cualquier límite o cualquier cosa que le niega, lo siente como algo injusto y terrible. No puede entender por qué no le dan lo que él desea. Se siente frustrado y despojado de lo que "necesita" en ese instante. No tiene las herramientas para eliminar, disminuir o tolerar su malestar.
Si los padres o las demás personas le dan siempre lo que pide y en el momento en que lo hace, no aprende a "aguantar" la molestia que le provoca la espera o la negación de sus deseos y al llegar a la edad adulta, sigue sintiéndose mal ante cualquier límite o ante la necesidad de posponer una satisfacción. Siente que necesita eliminar inmediatamente dicho malestar.
La poca tolerancia a la frustración provoca que, ante cualquier incomodidad, nos desmotivemos y abandonemos nuestras metas y proyectos. Que nuestros deseos pierdan importancia. Esta falta de tolerancia está relacionada con las creencias que implican que mi vida debe de ser fácil, cómoda y placentera todo el tiempo. Que es horrible e intolerable sufrir cualquier molestia que va más allá de cierto nivel de intensidad o de duración.
Pero siempre podemos aprender a ser más tolerantes ante la frustración. Porque la frustración es parte de la vida y es inevitable. Para ello necesitamos tener paciencia. La paciencia no tiene nada que ver con la necesidad y tiempos de espera, sino con la fortaleza para enfrentar el dolor sin perturbarnos emocionalmente.
Tenemos que enseñar a nuestros alumnos a aceptar el fracaso y el error como algo consustancial a la persona humana.
Los niños deben descubrir el proceso de toma de decisiones, a un nivel inicial y resumido, y aplicarlo a pequeños problemas que le son habituales y que por comodidad o por rutina confía en que sean los adultos quienes se los vayan resolviendo.