domingo, 10 de abril de 2016

Creando hábitos en nuestros hijos


Bueno, pues parece que los hábitos nos ayudan a aprovechar mucho más nuestras capacidades, haciendo que nuestra inteligencia pueda sacarnos el máximo partido y rendimiento. Pero, ¿Cómo logramos crear estos hábitos? Y lo más importante ¿Cómo conseguimos que sean hábitos saludables?
El Colegio puede hacer mucho en este terreno, pero la principal tarea, no cabe duda que, es de la familia.

Ahí van unos cuantos consejos:

Automatizar el desayuno, el almuerzo y la cena: Establece los alimentos más adecuados para cada comida y hora del día.
Comprar alimentos sanos: Crearás un buen hábito en los niños si cuando tengan hambre es lo que encuentran en casa para comer.
No pasar hambre: Para mantener un peso sano debemos comer varias veces al día. Entre horas son recomendables la fruta o los lácteos, por ejemplo.
Higiene personal: Los niños desde que son pequeños deben lavarse los dientes al menos dos veces al día. También hay que acostumbrarles a lavarse las manos antes de cada comida y enseñarles a ducharse correctamente.
Hidratarse correctamente: Beber líquidos durante el día, sobre todo mucha agua, e hidratarse bien antes y después de hacer ejercicio.
2 horas de estudio sistemático: Encontrar una buena hora del día en la que estemos descansados y podamos sacar un par de horas para estudiar y hacer deberes. Siempre que se pueda, respetando la misma hora. Un buen momento podría ser de 16'00 a 18'00 h.
20 minutos de ejercicio al día: Caminar, patinar, montar en bici, subir escaleras… No hace falta ir al gimnasio para estar en forma.
Jugar y hacer planes en familia: Reserva algo de tiempo al día para jugar y que los juegos sean lo más activos posible. El fin de semana haced planes juntos.
Cenar juntos a diario: Ya que la comida, cada vez es más complicada que la hagamos juntos, utilizaremos la cena para contaros las cosas del día. Apagad la tele y dejad los teléfonos y tabletas lejos de vuestro alcance.
Leer antes de acostarse: Cread el hábito en los niños de leer antes de dormir contándoles historias en la cama desde que son pequeños.
Dormir adecuadamente: Los niños de 5 a 12 años deben dormir entre 10 y 12 horas por la noche, y los adultos y adolescentes en torno a las 7 u 8 horas.

domingo, 3 de abril de 2016

Los hábitos nos hacen ser más inteligentes


Después de más de un año sin publicar nada en mi Blog, vuelvo a la carga con un extracto de un artículo de José Antonio Marina que no tiene desperdicio.
William James dijo hace más de un siglo que “toda nuestra vida en cuanto a su forma definida no es más que un conjunto de hábitos”. 
Los investigadores de la Universidad de Duke han estimado que más del 40% de las acciones que realizan las personas cada día  no son decisiones de ese momento sino hábitos.
En los últimos años las investigaciones de Larry Squire han mostrado que el cerebro tiende a formar hábitos para ahorrar esfuerzos. Al observar cómo una rata aprendía a encontrar un cebo en un laberinto vieron que al principio los ganglios basales trabajaban mucho y luego, cuando la rata conocía la trayectoria,  su actividad disminuía.
Si dejamos que utilice sus mecanismos, el cerebro intentará convertir casi todas las rutinas en un hábito, porque así ahorra energía. Nos permite automatizar conductas, sin tener que aplicar la atención, que es un recurso escaso. La capacidad de adquirir hábitos complejos se mantiene incluso en personas que sufren grandes daños en su memoria.
También sabemos que los mecanismos subconscientes del hábito influyen en infinidad de decisiones que parecen ser fruto de un pensamiento bien razonado, pero que en realidad están bajo la influencia de impulsos  que la mayoría de nosotros apenas conocemos o comprendemos.
La repetición establece una rutina que se desencadena al aparecer una señal, y que permite alcanzar un premio que actúa como reforzador. El electroencefalograma presenta dos picos y un valle. El primer pico es el momento en que el cerebro decide entregar la acción a un hábito. El segundo, cuando consigue la recompensa. De esto se ocupan pequeños grupos de células del estriado, en el centro de los ganglios basales, que se encargan de “empaquetar” todo el proceso.
Cuando el hábito se ha establecido, la señal y la recompensa se superponen, produciendo un fuerte sentimiento de deseo y de expectación. Eso es lo que da fuerza al hábito. “Los hábitos especialmente fuertes producen reacciones similares a las adicciones, de modo que desear se convierte en un ansia obsesiva que puede obligar a nuestro cerebro a poner el piloto automático incluso en presencia de fuertes factores disuasorios como perder la reputación en el trabajo, el hogar o la familia. De hecho los neurólogos están empezando a considerar la adicción como un hábito normal, pero más intenso.
El Colegio y la familia deben de ser auténticas escuelas de hábitos. Estos nos proporcionarán y les proporcionarán el tiempo necesario para poder desarrollar la creatividad y el potencial de nuestras chicas y chicos.